Cómo conducir con hielo: 8 trucos para no salirte de la carretera
Mucha precaución en zonas sombrías, túneles y puertos de montaña: las placas tardan mucho más en desaparecer.

Las rodaduras de otros coches pueden esconder hielo.
El frío trae la lluvia y la nieve y el hielo, y todo junto en la carretera se convierte en un peligro. Pero, de la misma forma que se puede conducir con niebla correctamente, también es posible conducir con hielo sin que el coche se salga de la carretera. Basta con seguir algunos consejos básicos.
1. Conducir con suavidad
Porque los movimientos bruscos son los principales enemigos del hielo. Estará bien reducir la velocidad antes de llegar a la zona congelada y no mover el volante ni pisar freno o acelerador buscando que el coche, simplemente, se deslice sobre la placa.
2. Usar bien los frenos
Porque los golpes bruscos nos harán resbalar. Lo más recomendable: gran delicadeza con el volante para mantener, en todo momento, el control sobre el coche.
3. Acelerar muy despacio
Porque sobre el hielo los neumáticos tardan más en adherirse a la calzada y, si se pisa el acelerador rápidamente, estos únicamente girarán sobre ella pudiéndonos hacer, una vez más, perder el control.
4. Utilizar marchas largas
Porque, como en el caso anterior, con las marchas cortas las ruedas giran más bruscamente y es más fácil patinar y salirse de la vía.
5. Evitar las rodaduras de otros vehículos
Porque puede parecer una medida de seguridad cuando toca conducir con hielo, pero no lo es. Sobre carreteras nevadas, las rodaduras de coches que hayan pasado bastante tiempo antes que tú serán muy proclives a producir placas de hielo, así que no son una buena opción.
6. Prestar más atención en algunas zonas
El hielo no siempre se ve, así que hay que prestar atención especialmente en lugares donde hay más posibilidades de que esté presente: zonas sombrías, puertos de montaña o túneles son más complicados que los tramos de carretera con temperaturas más altas.
Una consideración importante: el hielo aparece a 0 grados, pero, una vez formado, puede mantenerse aun cuando el termómetro suba hasta 3 o 4 grados sobre cero.
7. Mantener la calma si derrapamos
Porque puede pasar, pero no significa que estemos perdidos. Conviene evitar movimientos de volante, frenazos o acelerones que no harán sino agravar la situación. Si notamos que el coche se desliza ligeramente, calma: normalmente recuperará su estabilidad una vez los neumáticos vuelvan a agarrarse a la carretera y podrás hacerte de nuevo con el control total de la marcha. Las placas de hielo no tienen por qué ser gigantes.
8. No alcanzar el límite de velocidad
Porque más vale ir un poco más despacio pero mucho más seguro. Cuanta más prisa tengas por atravesar las zonas de heladas, más en peligro te podrás y más papeletas tendrás de perder los mandos.
fuente http://motor.elpais.com
Los 7 #peligros de someter el coche a las #heladas invernales
Si tu coche no duerme en garaje, esto te interesa: hay varios elementos que sufren mucho cuando el termómetro baja de cero.
En invierno, el coche sufre por dentro y por fuera.
Allí se quedan, solos, a merced de la nieve, la lluvia y las temperaturas bajo cero durante toda la noche. A escasos metros de casa, sí, pero a la cruel intemperie del invierno. No todos los coches tienen la suerte de “dormir” en un garaje, y la mayoría soportan estoicos las inclemencias del frío.
Pero no son tanques, y por ello debemos atender a una serie de aspectos que nos evitarán posibles averías y, lo que es más importante, más de un susto. Porque, ¿sabemos cómo afectan las gélidas temperaturas a nuestro coche?
Habitualmente, atendemos con cierta periodicidad al estado de los amortiguadores, de los frenos y de la batería de nuestro vehículo, pero hay que tener en cuenta que, en invierno, muchos otros componentes pueden sufrir al verse sometidos a bajas temperaturas.
Estas son las partes del vehículo que más sufren y, sobre todo, los consejos para cuidarlas y tener el coche siempre a punto.
1. LIMPIAPARABRISAS PEGADOS
No es inusual que el parabrisas del coche amanezca con una fina capa de escarcha o, incluso, con placas de hielo más contundentes. Hay que tener en cuenta que el agua del depósito del limpiaparabrisas se habrá congelado si las temperaturas han sido inferiores a cero, del mismo modo que otros líquidos específicos quedan congelados a partir de los cinco grados negativos.
Por eso, es recomendable usar una rasqueta y algún producto anticongelante para limpiar el parabrisas y, en todo caso, no activar el sistema hasta que la escarcha y las placas de hielo hayan desaparecido por completo, asegurándonos además de que las escobillas no han quedado pegadas al cristal.
2. NEUMÁTICOS SIN PRESIÓN
El frío suele hacer que pierdan presión, por lo que hay que seguirlos de cerca para evitar cualquier percance. Si no podemos contar con neumáticos de invierno, específicamente diseñados para soportar determinadas circunstancias, habrá que realizar revisiones periódicas para evitar llegar a perder el control del vehículo y, además, someter a los neumáticos a un desgaste innecesario.
3. PUERTAS ATASCADAS
Alguna mañana nos sorprenderemos al caer en la cuenta de que la cerradura se ha congelado o que los sellos de las puertas han perdido elasticidad, pero es natural. Las bajas temperaturas pasan factura a todo vehículo que descanse en la calle. Por eso, en estos meses, conviene prestarles una atención especial.
4. BATERÍA DESCARGADA
Una de las grandes damnificadas. La batería cederá parte de su capacidad y perderá potencia, llegando a dificultar el arranque. Comenzará a desarrollar su tarea con mayor dificultad a partir de los cero grados, y reducirá su potencia hasta la mitad a partir de los diez bajo cero. Por eso, y sobre todo a partir de los tres años de uso, conviene hacerle una revisión en el taller.
Y, ¿qué sucede con los eléctricos? La duración de su batería en los días más fríos puede verse reducida a la mitad debido al aumento de la fricción interna provocada por un mayor espesor del aceite de transmisión, algo que se debe tener en cuenta si no queremos quedarnos tirados.
5. LÍQUIDOS CONGELADOS
El aceite, el refrigerante… Todos corren el riesgo de verse alterados si son sometidos a las bajas temperaturas del invierno. Algunos se vuelven más viscosos y untuosos y otros, directamente, pueden congelarse, exceptuando el líquido de frenos y el combustible.
¿Qué hacer, entonces? Esperar unos minutos antes de arrancar para tener la garantía de que todos los líquidos han recuperado sus valores adecuados para conducir con seguridad.
6. FRENOS MENOS EFICACES
Conviene revisar los frenos. Conducir con climatología adversa puede llevar aparejada una mayor distancia de frenado, por lo que este sistema debe estar en perfectas condiciones para conducir en con frío.
7. LUCES DESCUIDADAS
Las horas de luz natural se ven muy reducidas en esta época, por lo que todas las luces del coche deben estar en perfecto estado, prestando atención también a los antiniebla, muy utilizados durante estos meses.
Fuente: http://ow.ly/4TrH307I8c8
Esta mañana tu ropa te ha puesto en #peligro al volante (y no lo sabías)
Uno de cada cinco conductores lleva un atuendo inadecuado durante los meses de más frío.
El 96% de los conductores cree que lleva la ropa adecuada en el coche.
Invierno, 8 de la mañana, un par de grados en la calle y el coche como un témpano. Ninguna prenda estorba: abrigo, guantes, gorro, bufanda… Pero ¿conducimos de forma segura con todas estas capas? La respuesta es sencilla y categórica: no.
Un estudio del Comisariado Europeo del Automóvil constató que uno de cada cinco conductores no se quita el abrigo para coger el coche. Y eso es arriesgado. No obstante, casi el 96% de las personas encuestabas consideraba que su ropa era la más adecuada, obviando las limitaciones que conllevan ponerse al volante con prendas poco adecuadas.
Entonces, ¿cómo debemos vestir dentro del coche? ¿Qué complementos debemos dejar en el asiento trasero y cuáles son los idóneos para conducir de forma responsable?
QUÉ ROPA DEBEMOS EVITAR
La primera y más evidente, el abrigo. Da igual que sea de paño, de plumas o de cualquier otro tejido. El grosor adicional que nos aporta, primero, resta capacidad al cinturón de seguridad. Ese exceso de holgura puede provocar que, en caso de accidente, el sistema de retención no actúe con toda su potencia y nuestro cuerpo describa una mayor trayectoria que nos puede acercar demasiado al volante.
Además, resulta evidente que los abrigos restan libertad de movimiento y nos impiden reaccionar correctamente en caso de emergencia.
También hay que desprenderse de bufandas, gorros y guantes. Las primeras harán que nuestra cabeza tampoco pueda describir movimientos amplios; los segundos, tal vez cubran nuestras orejas y nos mermen el nivel de audición (lo cual está prohibido) y los terceros, a no ser que estén pensados para conducir, nos restarán capacidad de sujeción al volante y al cambio de marchas.
Todo en invierno es más pesado y aparatoso. También el calzado. Determinadas botas o zapatos pensados para proteger nuestros pies del frío son demasiado rígidos y, además de hacernos perder el contacto con los pedales, entorpecerán nuestros movimientos.
QUÉ ROPA DEBEMOS LLEVAR
En sustitución del abrigo, camisetas térmicas. Su adherencia al cuerpo nos mantendrá calientes y su flexibilidad las convierten en la prenda más apta para conducir libremente.
En cuanto al calzado, es conveniente contar con un par de zapatos o zapatillas pensados para llevar únicamente dentro del coche. Nadie pide que salgamos a la calle con calzado de primavera y verano durante todo el año, pero dedicar un par de minutos a ponernos unos zapatos más cómodos y flexibles hará mucho por nuestra seguridad.
LA VESTIMENTA DE LOS NIÑOS
No queremos que pasen frío y pillen un constipado, pero hacemos un flaco favor a nuestros hijos si los montamos en su sillita como si fuera una cebolla. Del mismo modo que un abrigo grueso resta potencia al cinturón de seguridad, un exceso de capas hará que los sistemas de sujeción no se ajusten por completo a su cuerpo. ¿Solución? Quitar el abrigo y utilizarlo como una manta. Mismo calor y más seguridad.
LA TEMPERATURA DEL COCHE
El mismo estudio de la Fundación CEA establece como límite saludable los 23 grados dentro del habitáculo. Sin embargo, un 6,8% de los conductores circula con una temperatura superior a los 24 grados. No es necesario y, además, el excesivo calor nos puede llegar a adormecer en determinados momentos del día.
Por eso conviene, antes de arrancar, esperar unos minutos a que el habitáculo se caldee y alcance ese límite saludable de los 20 o 22 grados para terminar llegando a los 23, pero sin rebasar esa marca.
En definitiva, no hace falta pasar frío para conducir seguro, pero tampoco hay que convertir el coche en una sauna. El Reglamento General de Circulación no contempla ninguna prohibición, sí establece que “el conductor está obligado a mantener su propia libertad de movimiento y el campo necesario de visión”.
Fuente: http://ow.ly/edMS307I7Rd
Conducir con #resaca es casi tan malo como hacerlo #borracho
Ponerse al volante con resaca resulta tan peligroso como hacerlo hablando por el móvil o con una elevada tasa de alcoholemia.
Ponerse al volante con dolor de cabeza no es lo más aconsejable.
El mundo acaba de poner el cuentakilómetros a cero, 1 de enero, y no es un buen día para conducir: las carreteras se atestan y las cabezas se embarullan: millones de conductores regresan a casa (entre las 19:00 y las 21:00 son horas muy desfavorables, según la DGT) y muchos de esos automovilistas, además, estarán conduciendo con resaca.
Dolor de cabeza, boca seca, falta de apetito, fatiga, náuseas, alteraciones visuales, irritabilidad, temblores… La ciencia establece una larga lista de síntomas para un mal que un gran número de personas han sufrido alguna vez. El primer día del año, todavía más.
Y todo el malestar que cabe en el concepto “resaca” se transforma en un enemigo peligroso para el automovilista, al mismo nivel que hablar por teléfono o conducir con una elevada tasa de alcoholemia. Hay varios enfoques científicos para abordar este asunto, pero las conclusiones son las mismas: el día después es aconsejable dejar el coche a un lado.
Un estudio de Centro Zaragoza, instituto de investigación sobre vehículos, concluye que la ingesta de alcohol causa deshidratación durante el día posterior, además de la dilatación de los vasos sanguíneos y la pérdida de glucosa en sangre. Es decir: sensación de fatiga.
Y un conductor cansado (y probablemente con sueño) tarda más en reaccionar, se distrae con más facilidad y comete más errores al volante. Esto quedó bien patente en un estudio realizado hace unos años por la Universidad de Brunel (Reino Unido).
La investigación se centró en el comportamiento de un grupo de personas tanto en condiciones normales como con resaca, y los resultados demostraron que las consecuencias negativas de beber alcohol permanecen al día siguiente.
Según este estudio, los conductores resacosos sobrepasaron los límites de velocidad cuatro veces más, multiplicaron por cuatro las invasiones del carril contrario, condujeron más deprisa (15 km/h más de media) y cometieron el doble de infracciones en semáforos y señales de Stop.
No todas las personas asumen la ingesta de alcohol de la misma forma y tampoco sufren los efectos posteriores exactamente igual, pero, para hacerse una idea de la sensación de conducir con todos los síntomas descritos más arriba, Ford presentó hace unos días el traje de conducción con resaca.
Con un peso de más de 17 kilos, está compuesto por un chaleco especial, pesas de muñeca y tobillo, gorra, gafas y unos auriculares. Todos estos elementos combinados simulan esos síntomas clásicos (fatiga, mareo, dificultad para concentrarse…) que deberían evitarse en la carretera.
Fuente: http://ow.ly/aW26307I70g
¿Dos copas de vino dan positivo en la prueba de #alcoholemia?
De la respuesta, que no es tan sencilla como pueda parecer, dependen entre 500 y 1.000 euros de multa y hasta seis puntos menos en el carné.
Para mayor seguridad, al volante nada de alcohol.
Un debate para la cena de hoy, para la sobremesa de mañana: ¿dos cervezas o dos copas de vino dan positivo en una prueba de alcoholemia? Lo cierto es que no hay respuesta absoluta que valga ni cuñado que sepa la verdad.
Para llegar a alguna conclusión hay que ir en orden y poco a poco, porque hay muchos factores que intervienen en la ecuación. Ni todas las bebidas son iguales ni todas las personas responden de la misma forma.
El nivel de alcoholemia se mide en gramos de alcohol por litro de sangre y, aunque sea bajo, puede alterar la capacidad de conducir e incrementar el riesgo de accidente. La tendencia internacional, de hecho, es rebajar los límites al mínimo posible y hay varios países europeos que no toleran nada de alcohol (Hungría, Rumanía, Eslovaquia y República Checa).
En España, el máximo legal permitido es de 0,50 gramos por litro (0,30 g/l para conductores noveles o profesionales), pero la Dirección General de Tráfico (DGT) insiste en reducir la ingestión a cero, especialmente en las fechas más proclives a la peligrosa mezcla alcohol/volante.
Dicho lo anterior, ¿de qué depende llegar o no llegar a ese punto? Las variables son unas cuantas, por lo que dos personas que beban igual no alcanzarán (muy probablemente) la misma tasa. Y una persona dará resultados diferentes bebiendo lo mismo en dos días distintos.
FACTORES QUE INFLUYEN EN LA ALCOHOLEMIA
· Velocidad de ingestión. Cuanto más rápido bebas, mayor cantidad de alcohol llegará a la sangre (y más rápido). Será mejor hacerlo pausadamente e intercalar consumiciones no alcohólicas. Esto no quiere decir que si bebes mucho pero despacio no te afecte.
· Tipo de bebida. El alcohol de las bebidas fermentadas (cerveza o vino) se absorbe más lentamente que el de las destiladas (ginebra o whisky). Y las bebidas gaseosas aceleran la aparición de la alcoholemia.
· Estómago vacío. Cuando el aparato digestivo está vacío, la absorción de alcohol es mucho más rápida.
· Peso. En este caso, la absorción y concentración de alcohol es mucho mayor en las personas delgadas que en las de mayor peso.
· Sexo. Por cuestiones biológicas, las mujeres dan un nivel más alto de alcoholemia con la misma cantidad ingerida.
· Otras circunstancias. Fatiga, somnolencia, ansiedad, estrés… también pueden influir sobre la alcoholemia.
ENTONCES, ¿DOS COPAS DE VINO DAN POSITIVO?
La respuesta parece evidente: depende. Todo lo dicho antes influye en el resultado. Sin embargo, con esta tabla puedes hacerte una idea muy aproximada. Todo lo que pase de 0,50 g/l está fuera del límite legal (0,30 para noveles o profesionales).
SANCIONES
Los datos ofrecidos en la tabla anterior aparecen en gramos por litro de sangre, pero el resultado que verás en el alcoholímetro en un control está expresado en miligramos por litro de aire espirado. No obstante, la correspondencia es sencilla: basta con dividir la cifra por la mitad. Como ejemplo, en el primero de los casos, dos copas de vino en un hombre de entre 70 y 90 kilos supondrían una tasa aproximada de entre 0,10 y 0,14 mg/l.
Para evitar una sanción, en un control no se pueden superar los 0,25 mg/l (0,15 si eres novel o profesional). Y mejor, obviamente, si la pantalla marca 0,0. Las multas no son modestas y no hay forma de engañar al alcoholímetro.
· Más de 0,25 mg/l y hasta 0,50 mg/l: 500 euros y 4 puntos.
· Más de 0,50 mg/l: 1.000 euros y 6 puntos.
· Más de 0,60 mg/l: Se considera delito y la pena es de prisión de tres a seis meses o multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días, y privación del derecho a conducir de uno hasta cuatro años.
· Reincidentes: 1.000 euros y 4 o 6 puntos (dependiendo de la tasa dada). Se considera reincidentes a quienes hayan dado positivo en un control realizado en el mismo año o en el inmediantamente anterior.
· Negativa a someterse a la prueba: Prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años.
Fuente: http://ow.ly/ypkj307I6Rk




